Hace 5 años mi marido y yo nos embarcarnos en la
aventura de nuestra vida, sin ser conscientes de hasta qué punto nos la
cambiaría. Queríamos ser padres, algo tan simple como eso y que para una pareja
joven, sana, sin problemas como nosotros… debería haber sido algo relativamente fácil.
Pero nos tocó, porque esto de la infertilidad es una
“lotería”. Allí en el mostrador para volar a Australia nos dijeron que no, que
nosotros en avión imposible ir, que podríamos intentarlo en crucero pero no nos
aseguraban que llegaríamos.
Nos enrabietamos, nos cabreamos con todo el mundo, con la
vida, con nosotros mismos… ¿por qué? ¿por qué nosotros? ¿Por qué tenía que ser
tan difícil llegar hasta allí? Sin ser conscientes comenzamos nuestro “periple”. En el crucero conocimos a
muchas parejas en nuestra situación, no éramos los únicos, y era reconfortante
ya que de nuestro grupo de amigos, familia, entorno, éramos los únicos que no
podíamos tener hijos y con esas parejas hicimos piña, nos consolamos, nos
animamos, nos apoyamos, nos acompañamos en el camino.
Empezó entonces nuestro peregrinaje de médicos… más de 11 diferentes
visitamos, con la esperanza puesta en cada una de esas citas, pero los palos
iban llegando. Y veías como las demás parejas de este y otros cruceros
parecidos al tuyo llegaban, (con omifin, inseminaciones… FIV’s) pero nosotros
nada y llegó un día que tuvimos que abandonar el crucero y nos dieron una
barca, una barca de madera en mitad del océano, ahora éramos nosotros los que
teníamos que remar (luchar) con nuestra fuerza, fuimos conscientes que éramos
nosotros mismos los que teníamos que remar por nuestros propios medios si es
que queríamos llegar.
Y entonces nos sentimos perdidos, sin un diagnostico a
nuestro problema, si una dirección, sin rumbo… tuvimos miedo… miedo de no
llegar nunca. La frustración, la rabia, pero sobretodo el dolor, el dolor nos
acompañaba día tras día y ya nos daba igual llegar o no llegar, solo queríamos
ser felices. Nos planteamos sacar una bandera blanca, rendirnos, volver a
tierra firme. Nos planteamos llegar a vivir sin hijos y un dolor tan grande
seguido del vacío nos inundó…Aun asi, pasamos un pequeño duelo… estábamos asimilando
vivir sin ellos, ellos que ya existían desde hacía años. Dolía decirles adiós,
renunciar a nuestros hijos.
Entonces un día encontramos nuestra balsa de
salvación, nosotros ya estábamos a la deriva, veíamos a otras parejas también
remando, pero tormenta tras tormenta, tempestad tras tempestad… nos encontrábamos sin fuerzas. Pero apareció
ELLA, mi esperanza, nuestro flotador. ELLA nos dio las fuerzas, nos dio la
respuesta a nuestro problema, le puso nombre. Supimos contra qué luchar, y
volvimos a remar, esta vez con la convicción de que si, que llegaríamos,
luchando hasta el último momento, hasta el último día, contra viento y marea
pero con nuestra gran motivación y el convencimiento que lo conseguiríamos.
Hoy, después de 5 años, 5 inseminaciones, 4 FIV’s, 4
abortos… podemos decir que hemos desembarcado. Hemos llegado a la meta. Hemos
pisado Australia. Y ES HERMOSA. La beta nos ha dado un valor de 480 y estamos en una nube. El jueves que viene nueva cita para ver como evoluciona la beta
Por fin me llamaron de esa salita de espera (de la que
hablaba años atrás) y en la que había visto llamar a todas a todas las parejas
que había conocido…solo quedábamos unas pocas… muy pocas.
Llegó el día en que esa herida abierta y que aun sangraba…
donde recibía constantemente todos los golpes (embarazos ajenos, cumpleaños,
navidades, fechas señaladas, betas negativas, abortos…) esa herida donde caían
todos y cada uno de esos golpes ,y dolía…vaya que si dolía! Ahora sé que se va
a convertir en una cicatriz que será mi marca de guerra, mi sello de identidad,
el recuerdo de una lucha que cambio mi forma de ser.
No voy a decir #sisepuede, porque no , porque aunque la beta
haya dado positiva, aun no lo hemos conseguido, y aunque algún día podamos
tener a nuestro hijo en brazos, no siempre se puede.
Porque he conocido a
parejas que no lo han conseguido, bien por tener una enfermedad degenerativa,
bien porque su “solución” es recurrir a donante de una de las dos partes y uno
de los dos no quiere ser padre de esta manera o bien porque la mujer no tiene
útero… por todas esas personas no puedo escribir que #sisepuede. Aunque siempre
queda la esperanza, y otros caminos para llegar a la maternidad (maternidad subrogada,
pasar el duelo genético y optar por la donación de óvulos, esperma, adopción ,no por obligación para ser madre sino por
convicción pero sobre todo la esperanza de ese milagro del que tanto hablan se
produzca en vosotras)
Y tampoco voy a decir #sisepuede porque sé que tú que me
lees que aun no lo has conseguido, y que llevas años en esa lucha, leer
esto te provoca dolor, porque estás en
un mal momento y la negatividad te puede
y piensas que tú vas a ser la elegida para no poder tener hijos, para no poder
,que eres la última de la clase, que te has quedado sola. Pero tú, si TÚ,
quiero que mi testimonio te sirva de ESPERANZA, porque vas a poder, porque yo
antes era como tú y lo único (que no es poco) que tuve que hacer fue luchar, esperar,
luchar e investigar y esperar un poco mas. Buscar al mejor profesional, confiar
en él. Y pensar, tener criterio propio pero también descansar cuando el cuerpo
pida descanso, recargar pilas y volver a luchar. Porque quien pierde es quien
no lo intenta con todas sus fuerzas, que nadie te diga que no tendrás hijos
nunca o que no saben cual es tu problema y que te clasifiquen con “INFERTILIDAD
DE ORIGEN DESCONOCIDO” y se queden tan anchos porque eso no existe, siempre HAY
algo, mi experiencia me ha demostrado que son las ganas o no ganas, los medios
o no medios que dispongan ese hospital al que vas, pero si, siempre hay algo, o
puede que un cúmulo de muchas cosas, que
no dejan a tu orquesta sonar. Afinar cada uno de los instrumentos… esa fue mi
clave.
Asi que (ahora si que lo puede decir bien alto) Luchadora mia( no porque quisieras serlo si no porque luchas cada día) quiero que me prestes
atención:
"Aunque te sientas cansada, sin fuerzas, abatida… seca tus lágrimas, ponte en pie y coge esa maleta tan cargada de ilusiones y algún que otro pañuelo…sigue caminando sin olvidar de disfrutar de cada paso.
Merecerá tanto la pena… porque llegaremos, al final del camino que eres TU"








